Justino
Justino, un anciano recién jubilado como puntillero de una plaza de toros, ha descubierto una manera provechosa de ocupar su tiempo de ocio sin olvidar su antigua profesión. Su amistad con Sansoncito –un almohadillero- se va entretejiendo con una carrera criminal poco común. Sus tropelías le hacen reintegrarse en la sociedad, en lugar de marginarlo. Aunque su móvil no es el dinero, ha encontrado una manera fácil de conseguirlo.
Matías
Matías es juez de línea de fútbol. Su honestidad es irreprochable; por lo que es lógico que sea escogido para pitar en el juego que decidirá la participación del equipo español en el mundial de fútbol. No es ninguna sorpresa que este inocente y justo juez pite un penalti que le costará la participación en el mundial al equipo español. Tampoco es ninguna sorpresa que sea merecedor de un intento de linchamiento por los fanáticos. Buscando un escape su única posibilidad es San Amancio, un pequeño pueblo de la costa gallega cuyos habitantes se dedican en exclusiva al contrabando de “licor del Santo”. El padre de Matías, El Pellejo, ve en la llegada de su hijo la oportunidad de hacerse valer ante sus paisanos. El juez de línea se transforma en el Juez, un oficial judicial, como en consecuencia sus problemas comienzan a multiplicarse de manera insospechada.
Atilano
Atilano Bermejo es un fullero de poca monta que se ve envuelto en el timo de su vida: ser presidente del gobierno. Su carisma y su falta de inquietudes sociales le convierten en un candidato político idóneo para un grupo de banqueros que buscan una buena imagen pública tras la que esconderse y disfrazar sus ambiciones.




